La prueba no mide opiniones políticas, sino la estructura psicológica de una personalidad propensa al autoritarismo. Esto incluye rasgos como la adherencia rígida a las tradiciones, la sumisión a las autoridades y la tendencia a juzgar a quienes no encajan en las normas aceptadas.
Adorno consideraba esto un factor clave. Según su teoría, los niños criados en familias con una disciplina estricta tienden a reprimir su agresión y proyectarla hacia los "extraños", al tiempo que muestran una obediencia excesiva a la autoridad en la edad adulta.
Los estudios muestran una correlación negativa moderada: las personas con una educación humanística más amplia suelen obtener puntuaciones más bajas. El pensamiento crítico ayuda a ver el mundo como algo polifacético, lo que contradice la búsqueda de verdades simples de la personalidad autoritaria.