William Fey demostró una correlación directa: la aceptación de los demás es casi imposible sin la autoaceptación. Quienes critican en exceso a los demás suelen proyectar su insatisfacción interna.
No. La aceptación de los demás es un signo de madurez psicológica. Es la capacidad de respetar la individualidad ajena manteniendo los propios límites y la estabilidad emocional.