Sí, muchas personas combinan ambas visiones. Es una postura en la que los hitos importantes pueden parecer predeterminados, pero la forma en que uno reacciona y las decisiones que toma dentro de esas situaciones dependen de su elección personal.
Las investigaciones indican que una fuerte creencia en el libre albedrío se correlaciona con una mayor motivación y responsabilidad personal, ya que el individuo se siente dueño de su propio destino.
La convicción de que "todo está predestinado" puede llevar a una disminución de la iniciativa y a una sensación de impotencia. Si alguien cree que sus acciones no influyen, puede volverse pasivo ante las dificultades.