Las investigaciones muestran una correlación positiva entre los niveles de inteligencia y la capacidad de crear bromas complejas y de múltiples capas. El humor requiere flexibilidad mental, una alta velocidad de procesamiento de información y una inteligencia social desarrollada.
Existe un vínculo directo: las personas en estados depresivos a menudo muestran niveles bajos de humor de mejora personal y niveles altos de humor autodescalificativo. Dejan de usar el humor para proteger su psique, convirtiéndolo en una herramienta de autocrítica.