La cortesía puede ser pasiva si aceptas condiciones inconvenientes por miedo a ofender. La asertividad es una "cortesía honesta". Respetas al interlocutor pero marcas claramente tus límites y necesidades sin sacrificar tus intereses por la comodidad ajena.
Si la confianza se convierte en presión, ignorancia de los sentimientos de los demás u hostilidad, se transforma en agresión. La verdadera asertividad siempre implica un equilibrio entre la defensa de tus derechos y el respeto a los derechos de los demás.
Sí, las normas culturales y la crianza influyen significativamente en los estilos de comunicación. En algunos entornos, la franqueza puede confundirse con mala educación. El test de Rathus ayuda a evaluar tu eficacia personal en la comunicación independientemente de los patrones aprendidos.