
El test determina su "tolerancia a la frustración": la capacidad de reaccionar adecuadamente ante fracasos y obstáculos. Muestra si tiende a culpar a los demás, a autocriticarse o a buscar salidas constructivas a los conflictos.
Esto indica un sentido de responsabilidad desarrollado. Sin embargo, una intropunitividad excesiva puede señalar una tendencia a estados depresivos y tensión interna, lo que dificulta la resolución efectiva de problemas.
El tipo de reacción a la frustración es un rasgo estable de la personalidad. No obstante, mediante el crecimiento personal o la psicoterapia, se puede aprender a cambiar las reacciones automáticas por modelos más constructivos.