Son nuestras suposiciones más básicas sobre nosotros mismos, los demás y el mundo ("No valgo nada", "El mundo es peligroso"). Por lo general, se forman en la infancia a partir de experiencias con figuras significativas y actúan como un "filtro" a través del cual percibimos la realidad.
Es un proceso complejo, ya que estos esquemas se formaron durante años. El test es un excelente punto de partida para la toma de conciencia. Sin embargo, los cambios profundos suelen requerir la práctica de cuestionar pensamientos o trabajar con un terapeuta en TCC o terapia de esquemas.
La activación constante de esquemas cognitivos negativos (como la creencia de peligro persistente) mantiene el cuerpo en un estado de estrés crónico. Esto deriva en psicosomática: tensión muscular, problemas digestivos y una sensación de fatiga permanente.